Por: Raboso Campos, Eva /Redcrea
Desde hace ya algún tiempo veníamos observando que algunas de las técnicas para la recopilación de información, cuando estábamos trabajando en una evaluación en la que participaban los más pequeños, adolescentes y jóvenes, no daban tan buenos resultados como queríamos: necesitábamos algo más, diferente.
Desde hace ya algún tiempo veníamos observando que algunas de las técnicas para la recopilación de información, cuando estábamos trabajando en una evaluación en la que participaban los más pequeños, adolescentes y jóvenes, no daban tan buenos resultados como queríamos: necesitábamos algo más, diferente.
Empezamos entonces a pensar en cómo adaptar técnicas cualitativas, que normalmente se utilizan con población adulta (por
ejemplo los grupos focales o grupos de discusión), a las características de un
público adolescente (que es el que teníamos entre manos en ese momento) que claramente necesitaba de otro tipo de dinámicas grupales que les estimulara de otra forma a expresar sus ideas y manifestarse con
espontaneidad.
